jueves, 7 de febrero de 2013

Put away my dreams

I was sleeping alone in my room at the night last week. I was exhausted because I’d been working hard all day. Suddenly I woke up; meanwhile the wind beat furiously the shutter. The hanging clock had just started to chime at midnight. Despite I had been sleeping soundly, I woke upset from a woman vision. She was sitting in front of me backwards on a chair and she was staring me with her bright blue eyes in absolute silent, resting her chin on her arms held over the back chair.


Her face was serious, blessed with essential beauty. She remained silent; meanwhile I wondered who she was. In a flash, I could see her mind telling me I want to be alone. This strange woman, so mysterious and so far away for me, had guessed my thought, eventually saying: `wonder why?’
Unfortunately, the magic moment was over. The sound of the clock’s bells had finished while the woman had gone away too. It was midnight and I was uneasy with insomnia thinking in my pass relations about women. Only one vague smile at the deep remoteness of eternity was pitied with me. The night was long again.

One unforgotten Holiday


The year 2004 was specially difficult for me. In March my father died, after a long illness, and in summer, my wife and me decided to recover the old idea for traveling to Egypt. A few years ago, I had to abandon the trip because I fell seriously ill so I had to go into hospital for an appendix operation.
I wondered if the primitives beliefs of the Egyptian would be related by my own life, and I was going to search of course near of the bank to Nile´s River.

We arrived in first days of July to Luxor, in the middle Nile. The sunshine over the dessert impressed me, while I was embarking in the ship called Princess of Nile, we could see several balloons in the air above the sun. The next days, we was going to visit Egyptian Temples and I was surprised when I realized that one of the Pharaohs was a woman. Her name was Hatshepsut and I visited her tomb.
One other surprising event it was to could see the snake charmers was driving the terribly cobra. We was found one Egyptian Sculptors Workshop and we bought a Horus made by it.

The cruise had started and we watched the life around us, donkeys working in wells, fishing boats with their nets, people trying sell anything near of the ship. Very colourist and exotic landscape, It was flowed quietly mainly when we left Luxor.
The last night for arrived to Assuan, we got a costume party. We were dressed to arabs and we danced until the sunrise. This night we had discovered which Egyptian could smell as well as French fragancies. The secret was in the Oasys to Egyptian desert dedicated by the production of essences.

We set off early to visited the temple Abu Simbel, while the plane took off,  unfortunately my wife suffered the curse of the Nilo at the moment she began to vomit  above the flight assistent. Sunlight at dawn was  specially comforting.
We walked before by the great Dam of Assuan and the lake Nasser, and then we went to obelisk quarry, which in the past was ingeniously cutted for the Egyptian beds and they were transported  by the river at the tombs.

The next day, we sailed on the river and watched the hotel in which the famous Britsh novelist Agatha Cristie wrote Death on the Nile. On the other hand, in navigation we could watch the autoctonous ox of the river, cocodriles and the fertile silt in the bank of river. 
We landed near to Nubian Village, and we ride in a camel to arrive.

The reception and the life in the Nubian Village was the most incredibly experience that we could dream. Children screamed for joy to our arrival and friendly people hosted us in their houses. This welcome was really amazing..



Finally, we left the Upper Nile by plane and arrived in the Bass Nile to the City of Cairo. We visited the Pyramids  and the Gizeh's Sphinx, close to that we visited the mummification chamber. I remember the descent into the burial chamber of Micerino´s Pyramid, the tourists  were so close and so sweaty  that they smelled at least as a pharaonic body.

People live in Cairo so fast. The chaotic traffic and the persons ran on contrasted with the patrol of the army troops for the Coptic quarter. On the last night, we ware invited a tipical party so that we watched a popular dance of whirling and one egyptian wedding.
That night, I was attached by the Curse of Nile, rather hight temperature, headhache, being sick and looseness. I was about to enter in hospital, but I achieved finally catch my flight.

If you drunk the water of Nilo, always do you come back to Egypt. Ancient Egyptians believed the dead come as the sun was through the desert from the city of the death.

Of the same way, the friends we have dropped off, somehow they will be coming back to us through the sun.

Furthermore we never be forgotten while their memories fade as well as the mist of the Nile river.

for Katcha, she obliged me to write in english



Idiomas, Corrupción y Golpismo.


Los idiomas siguen siendo una de las grandes preocupaciones de los Españoles. Así lo corrobora un estudio de Cambridge University Press, la editorial de la prestigiosa Universidad inglesa que ha realizado una exhaustiva encuesta de cien preguntas entre 1.700 españoles de todas las comunidades autónomas
La encuesta, aparte de acaba con algunos mitos de clasificación entre regiones pobres o ricas, ya que el ranking nacional de españoles que han viajado al extranjero para aprender un idioma lo tienen los andaluces (33%), los habitantes de Baleares son los más reticentes a la hora de salir del país para mejorar su inglés. También, el mayor porcentaje de estudiantes de inglés se registra en Murcia (36%), seguido por castellano-leoneses (34%) y gallegos (32%), y frente a ellos Cataluña (18%) es la comunidad donde los alumnos menos interés tienen por el estudio del inglés, quién sabe si gracias a sus idiomáticos anhelos identitarios.
Lo cierto es que solo un 10% de los españoles lo habla con fluidez, pese a que muchos más lo estudian, incluso en la escuela e institutos bilingües. Y es que el ingles tiene una particularidad que exaspera a los españoles, y es que no se pronuncia como se escribe. De ahí que todo intento académico de enseñar este idioma, sea una encomiable  labor condenada al fracaso. Por eso, los que eligen la estrategia de aprendizaje oral, acogiéndose a un entorno de inmersión lingüística, consiguen el ansiado premio de pertenecer al selecto club del 10 %. Este privilegio de comunicarse con el resto del mundo, es lo primordial en el aprendizaje de éste bonito, rico y sonoro idioma.
En los partidos políticos se habla poco inglés. Sin embargo, el idioma jurídico incontable, se maneja con soltura. Digamos que empezaron funcionando en la transición, primero como pequeños barcos de pesca dirigidos por un patrón o armador, para luego pasar a funcionar como medianas PYMES, en las que se reclutaba para la gestión política siguiendo criterios de afinidad, familiaridad o por simple recomendación. Pese a haberse convertido en las primeras agencias de colocación del país, eso de buscar curriculums brillantes, cazatalentos, o personajes excelentes, eran modernidades foráneas que no debían introducirse en aras a la confianza y a la fidelidad política debida a los líderes con despacho oficial. Con este panorama, olvídense de que aparezcan los grandes reformadores del Estado y prepárense a grandes recursos para gastos en las ya mastodónticas campañas electorales, y aténganse a ser sujetos pasivos de una hiperlegislación, con escasa o nula transparencia.


En la España actual los políticos de media tienen un nivel cultural incluso inferior al nivel educativo medio del país. Es más, de los titulados sobreabundan en derecho y economía, y los hay muy pocos en ingeniería o ciencias puras. Los que saben inglés, alguna vez han abierto cuentas en el extranjero por curiosidad.
Llegados a este punto, y con un esperpento de país a la altura de los Gurtélidos, Eregates, Amy Martin, Duques empalmados o Políticos alpinistas (recuerdan las subidas catalanas al Aneto o las cabronas nuevas vías para alcanzar el Everest con la familia asesorando al partido), ha sido la cualidad de saber idiomas, el rasgo distintivo que diferencia a los muchos políticos viajeros alrededor del mundo, de los no pocos que desafortunadamente van o vienen a Andorra, Gibraltar, isla de Man, Barbados; Singapur, Islas Vírgenes, Panamá o Delaware de la mano de la corrupción política.
Esa gran enfermedad social que padecemos todavía, una parte influyente de nuestra sociedad; y comienza cuando nos invade el sentimiento del ridículo al hablar en público siquiera en español. Nos rasgamos las vestiduras con la amnistía fiscal asesorada, pero nos enorgullecemos de no pagar al fisco si no nos practican retención, o somos los mejores pícaros para cobrar indebidamente con las  leyes de dependencia (30.000 personas, que no hubieran dudado en reclamar si el pago hubiera sido a la inversa), falsificar certificados de estancia para descuentos en los vuelos, meter a los terroristas a cargos públicos bien remunerados, o pedir presionando que aprueben a nuestros hijos vagueantes, aún a sabiendas de que no saben nada. Esta es la moral democrática políticamente correcta, el derecho a mentir como coartada y la incapacidad de decir la verdad ni siquiera a uno mismo.
La mayor corrupción de este país es sin duda la desilusión y el desencanto con la política, y que nadie de un paso al frente para movilizar, para declarar la guerra a la estupidez, a la incultura, a la desvergüenza colectiva, movilizando todos los recursos, los capitales, las ideas, con el único objetivo de acabar con este quebrado Estado insostenible de conformismo y resignación.
Se necesitan políticos ilustrados para hacer grandes reformas, para liderar y sacar adelante nuestra enferma sociedad, no para tapar escándalos, mantener empleos o jabonar traseros. Hay que recuperar la honradez y la humildad del trabajo bien hecho, a las personas expertas y valiosas, las que nos enseñaron valores de esfuerzo y austeridad, y que hemos desterrado de nuestra vanidosa y televisiva vida ciudadana.
Aprendamos algo de la cultura anglosajona, de su respeto a la Ley y de los matices de su idioma, pero hagámoslo sin dogmatismos y sin engaños. Hace falta una normalización tanto moral como lingüística en nuestra vida cotidiana, para que la gente sepa desenvolverse tanto dentro como fuera de España con dignidad..
Muchos jóvenes, que creen en su futuro inmediato, lo están haciendo: pero la mayoría de nuestros políticos, que solo piensan en su salario privilegiado o en permanecer en el cargo como sea, o sacar al rival del poder por procedimientos poco democráticos, recurriendo al golpismo si fuere menester, a la manipulación y al engaño, como se hizo desde los inicios de la misma transición democrática.
A nadie podrán convencer que en un país con 6 millones de parados y un paro juvenil de 55 % haya unos principios democráticos claros.  Cuando en la trastienda hay una casta social con privilegios (desde fueros fiscales, aforamientos judiciales, fundaciones y derecho indultar a quién quieran) los ciudadanos no son iguales ante la Ley.
Se hace necesaria una reflexión, para que cambiemos de una vez Leyes, Estatutos, Constituciones, pero sobre todo y antes, que lo hagamos nosotros. Que se empiece a dar ejemplo, que se dimita o abdique, que se limpie el sistema. Pero que se haga de manera interna, sin el recurso a procedimientos manipuladores o golpistas, sin algaradas, atentados o titulares tremendistas.
Ese tipo de prácticas, pueden hundir tanto al país como a los propios políticos que juegan impunemente con ellas, porque la transición democrática está a punto de acabarse, y los riesgos son ya del todo ilimitados. Tan solo es necesario que la gente se responsabilice de una vez por todas de su futuro.